Reseña de “Las visitas” en Revista Alrededores

Las visitas

Ocho historias logradas mediante una prosa de ritmo pausado y un lenguaje trabajado y artístico. El nuevo libro de Elizabeth Lerner, Las visitas, posee -además de una composición a todas luces bella y oscura- el dejo de extrañeza de lo que no se dice, esa ausencia marcada a fuego por las voces silenciosas de la literatura.

Por Juliano Ortiz || remontalacorriente@gmail.com || 15-11-2013

Las visitas
Elizabeth Lerner
Ediciones La Parte Maldita
76 páginas
Miguel de Unamuno dijo que se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte, y tanta justeza entraña estas palabras en los personajes de los cuentos de Lerner que parecerían dichas para justificar su literatura y solo eso.
Cada cuento tiene la impresión de haber sido escrito en otro tiempo, como si fueran más que recuerdos, avistajes, fotogramas de un espacio que aparece y desaparece para narrarnos lo que falta, ese hueco en la historia, esa “visita” no querida que llega para presentarse en su forma más invisible, más reservada.
Nos surge una pregunta al releer el libro, ¿es consciente la autora de la sospecha que deja en el lector? Quizás este sea el mérito mayor de una composición a todas luces bella y oscura, el dejo extraño y eterno de lo que no se dice, esa ausencia marcada a fuego por las voces silenciosas de la literatura.
Misteriosamente, el nombre del título no corresponde a ningún cuento. Un signo de la magia que cada relato impone con su modo semántico. Hay una visita que dicta el ritmo de “Rio abajo”, cuento que abre el libro y que nos traslada a una Argentina estanciera y altiva, un eslabón de casonas rodeadas por un amplio verde que enmudece hasta al más cruel de los fantasmas. En “Cuestionario”, el mejor relato sin dudas, las preguntas son el arma que permite al atacado defenderse y comprender significados y recuerdos. “El valle entero” posee maestría al crear una trama conforme el sueño o la pesadilla se manifiesta para tensar el hilo de la amistad entre dos hombres. Citamos estos tres cuentos como muestra de una escritura que -inversamente a lo que se destila por estos días- guarda una estética destacable, una cuidada y clara intención por revelarnos las historias con celo atractivo y depurado.
En definitiva, ocho historias logradas mediante una prosa de ritmo pausado y un lenguaje trabajado y artístico, en el que cada palabra parece haber sido cuidadosamente elegida. Un muy buen libro que suma para su catálogo de alto nivel Ediciones La Parte Maldita.

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